Alimentar la Mente

An Unorganized Mind-Explored 2011-06-11 #296 de tamahaji en Flickr

An Unorganized Mind-Explored 2011-06-11 #296 de tamahaji en Flickr

Afortunadamente, en la actualidad hay cada día más conciencia en cómo alimentamos y cuidamos nuestro cuerpo. Cada vez más cuidamos nuestra alimentación, tenemos más información de lo que comemos, conocemos el origen de los alimentos, conocemos sus nutrientes, cómo se elaboran, si son ecológicos, cómo se manufacturan… Y también hay más conciencia de cuidar el cuerpo, hacemos deporte -de una manera más o menos intensa-, actividad física, bailamos, caminamos…

Sin embargo, no nos acordamos tanto de cómo alimentamos nuestra mente, de qué pensamientos tenemos y cuáles son las emociones que más cultivamos. Nos olvidamos de que somos algo más que nuestro cuerpo, somos cuerpo y mente. Y como las aves que necesitan de las dos alas para volar, nosotros necesitamos de nuestra mente y de nuestro cuerpo para vivir en equilibrio. Porque, como todo lo que tiene dos partes, si sólo cuidamos una de ellas y olvidamos su completaría estamos creando un desequilibrio. Podemos tener un cuerpo sano y cuidado pero si no cuidamos la mente, más tarde o temprano, se mostrarán sus consecuencias con malestar o enfermedades.

Igual que los alimentos, los pensamientos y las emociones tienen distintas características. Los hay que nos dan fuerza y enriquecen nuestra vida como son los relacionados con el amor, la serenidad, la amabilidad, la alegría…Nos hacen sentir bien, aumentan nuestra autoestima y optimismo, nos generan confianza y deseos de colaborar. Nos preparan para “surfear todas las olas de la vida”, viviéndola como una aventura apasionante.

En cambio, los pensamientos y emociones basados en ira, miedo, odio, rencor… nos coartan, nos presentan la realidad como un lugar inhóspito, lleno de peligros donde tenemos que huir o  luchar para sobrevivir. Nos empujan a la competitividad, a enfrentarnos a los demás para ganar y no perder. Nos producen malestar, estrés, sufrimiento, enfermedades…Vivir así, es una lucha continua que nos agota y nos debilita.

Para alimentar nuestra mente es necesario, en primer lugar, ser conscientes y desde la práctica del Mindfulness nos podemos observar y ver cómo vivimos realmente. Vemos nuestros pensamientos, contemplamos nuestras emociones y estados para conocer cómo nos relacionamos con la vida y así poder saber cuales nos hacen más felices y cuales nos producen más sufrimiento. Y una vez que somos conscientes, no se nos ocurre mejor manera de explicar lo que podemos hacer que narrando este breve cuento:

Un anciano indio estaba hablando con su nieto y le decía:

“Siento como si hubieran dos lobos peleando en mi corazón. Uno de los dos lobos es un lobo enojado, violento y vengador. El otro está lleno de amor y compasión”.

El nieto preguntó:

“Abuelo, dime cuál de los dos ganará la pelea en tu corazón”.

El abuelo contestó.

“Aquel que yo alimente”

Alimentemos los pensamientos y emociones que nos producen bienestar y aprendamos a gestionar aquellos que nos causan sufrimiento. Así, cuidaremos nuestra mente y haremos realidad la cita latina: “Mens sana in corpore sano”.

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