Caminar como poesía o rebeldia

Foto "Walking…" de Atilla Kefeli en Flickr

Foto «Walking…» de Atilla Kefeli en Flickr

Caminar por el sólo y simple hecho de caminar, sin ninguna  finalidad u objetivo es un acto poético e incluso rebelde. Es poesía porque, como ella, no tiene ningún valor material pero  tiene un valor más sensible conectado con el corazón. No caminas para ser más, más fuerte, más ágil, más rápido…sino para estar. Para vivir ese momento con un ritmo más pausado (de paso), para estar en conexión con la vida a cada paso. No te proyectas a llegar a ningún sitio, ni a conseguir algo, caminas con tranquilidad por el simple y sublime hecho de estar en el exterior, disfrutar sin prisas del tiempo y del paisaje.

En ese sentido, es una práctica de meditación, es estar, ser, prestar atención a cada momento y contemplar el regalo de la vida. Por eso también es rebelde, en una sociedad orientada a la productividad, a hacer para conseguir objetivos, caminar  pausadamente sin ninguna finalidad es ir contracorriente y por tanto es ser revolucionario. Una revolución tranquila y sin violencia pero al fin y al cabo un acto de rebeldía.

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