Mindfulness si no te gusta la Navidad

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Foto “Felices Fiestas” de Andrés Nieto Porras en Flickr

Escuchando al psicólogo Víctor Amat  en el programa de radio “A bona hora” de “Trucos para sobrevivir a la Navidad, si no nos gusta”, me pareció de que hablaba sobre todo del lado oscuro de la Navidad y se me ha ocurrido que podía comentar sus ideas desde la prespectiva del Mindfulness.

Así que si no te gusta la Navidad lo primero que puedes hacer es aceptar esta realidad. No luchar contra ella deseando que te guste. Te puedes detener un momento, respirar y  observar los pensamientos que tienes en relación a la Navidad, las emociones que surgen y cómo las sientes en el cuerpo. Continuar respirando y aceptar, sin querer cambiar lo que experimentas en ese momento. Desde este reconocer y  acoger tus pensamientos, emociones y sensaciones surge un nuevo espacio en que no quieres cambiar las cosas sino que te abres a ellas y entonces dejas de luchar para que sean diferentes. Cómo resultado de esta actitud, aceptar lo que es, te liberas de la carga de tener que cambiar, estás mas tranquilo y el sufrimiento disminuye.

Acepta a tu familia tal cómo es, aunque tú desearas que fuesen o actuaran de distinta manera. Deja a un lado tus deseos y pensamientos de que sean diferentes o hayan cambiado. En realidad no podemos cambiar a los demás pero si que podemos cambiarnos nosotros mismos. Desde aquí, si dejas de luchar para que sean diferentes y los aceptas  tal cómo son, verás cómo sin que ellos cambien tu relación con mejorará.

Cuando estás con los demás, disfruta de su compañía y de la suerte de ser distintos y  tener visiones diferentes de las cosas. Así la vida es más rica y divertida y puede que descubras o aprendas algo nuevo. Escúchalos con atención, con toda tu presencia de cuerpo y mente, no te distraigas y respétalos sin querer interrumpirlos ni convencerlos de nada. No importa que no compartan tus opiniones sobre política, deporte o lo que sea. Y si ves que te distraes puedes dirigir de nuevo tu atención a lo que estas escuchando.

Después ya tendrás ocasión de hablar tú y si no es así, si nadie te escucha, aprovecha para contemplar lo que ocurre como si fuera una película y tú un espectador sentado en el cine viendo y disfrutando de la escena con cierta distancia.

No persigas la aceptación de todos cómo algo que necesitas para ser feliz. Si todos somos diferentes siempre habrá alguien a quien no le caigas bien o le sea simpático. No pasa nada, respira y vuelve a aceptar la realidad, observa tus pensamientos de  incomodidad, enfado o rencor y sigue contemplando tu respiración hasta que se vayan igual que han llegado.

En las comidas familiares disfruta del momento y de la comida con conciencia, saboreando cada plato cómo si fuera la primera vez, mastícalo bien y sin prisa, verás como te sacias antes y no te empacharas tanto.

Víctor acababa dando unos consejos para aquellos que no les gusta la Navidad y que comparto totalmente:  Comienza con la aceptación de ese  hecho e incluso propone expresarlo públicamente para que los demás lo entiendan. No esperes obtener satisfacción por hacer las cosas. No esperes cambiar a tu familia aunque sea Navidad. Qué la madurez es aceptar incluso las cosas que no nos gustan. Y acaba diciendo que el sufrimiento no es producto de la Navidad sino de desear que sea de otra manera.

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